JORGE IGNACIO LÓPEZ RAYO

Pintor con la boca

Yo Jorge Ignacio López Rayo nací en Guadalajara, Jalisco el 03 de enero de 1960.

Mis padres el Sr. Crispin López Contreras y mi mamá Felicitas Rayo Suárez, tuvieron 9 hijos, yo soy el séptimo.

Asistí a la escuela primaria Porfirio Cortés Silva, Urbana 225. Después me dediqué a trabajar.

Haciendo memoria de mi vida, está muy presente la pobreza, tuvimos que compartir la casa con otras familias.  Hubo familias muy difíciles de tratar, como también familias maravillosas con las que hasta el día de hoy se conserva la amistad.

Recuerdo que siempre hubo comida en casa, nunca dejamos de comer, nunca les dimos problemas a mis padres por vicios o cosas semejantes, siempre hemos sido respetuosos con todos los que convivimos.

Mi papá ya traía la idea del trabajo muy dentro de él y esto nos tocó como familia, siendo niños nos puso a trabajar, en vez de darnos estudio, sé que nunca es tarde para hacerlo, yo no reniego de mis padres ni de la pobreza, porque mi papá nos enseñó a trabajar y eso es digno.

A los 17 años decidí irme a Estados Unidos a trabajar en la ciudad de San Francisco con un hermano que vivía allá, permanecí 2 años en ese país.

A los 19 años regresé a la ciudad de Guadalajara, mi idea era poner un taller de laminado y pintura, pero unos días antes de cumplir 20 años tuve un accidente automovilístico y quedé cuadripléjico, este accidente acabó con toda ilusión. No quería vivir en ese estado, yo ignoraba por completo que lastimaba a mi madre por mi forma de pensar, fue una época muy difícil porque me llené de llagas, pero gracias a mi madre por su paciencia y amor lo superamos.

Así vino la muerte de mi papá y después la de mi mamá, creí no soportar la tristeza, otra vez viví la depresión al punto de sentirme morir.

Y fue hasta hace 5 años que conocí a Edgar Vázquez, quien también es cuadripléjico, él me presentó a Saúl López Montañéz, pintor con la boca de la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie. Al conocer a Saúl López y ver que pintaba con su boca obras muy bellas, nos llenamos de esperanza y buscamos una escuela, fue así que nos inscribimos en la Escuela de Artes Plásticas, Artesanía y Oficios “Ángel Carranza”, en San Pedro Tlaquepaque.

Ya han pasado cuatro años de estar estudiando y de vivir esta aventura maravillosa, yo estoy encantado, estar pintando y creando algo hermoso y sobre todo conociendo gente nueva, mi maestra María del Pilar Coffeen Cabrera es un ser maravilloso, llena de conocimiento artístico y que decir de mis compañeros, mencionaré sólo a dos de ellas la Sra. Dorotea y Susana, dos ángeles en la tierra, muy buenas señoras. Claro sin olvidar a mi familia que son el pilar de mi existencia.

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