Nací el 14 de marzo de 1970 en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, siendo la mayor de siete hermanos. Fui una niña con una vida normal hasta los trece años en que sufrí un accidente automovilístico, en el cual me fracturé la columna vertebral a la altura de las cervicales 4 -7 con compresión medular afectándome el movimiento y la sensibilidad de brazos y piernas. A partir de entonces tuve que cambiar de residencia a la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, estando en diferentes hospitales para tratamiento médico y de rehabilitación, principalmente, gracias a lo cual logré mejorar y sentarme en una silla de ruedas.

Al principio fue muy difícil para mí y para mi familia, aunado a la enorme indiferencia y discriminación social para nosotros las personas con discapacidad.

 Terminé la secundaria al igual que la preparatoria en el sistema abierto en un año y medio e ingresé a la universidad estudiando la carrera de Psicología Social. Esta fue una etapa con muchos problemas en lo económico, no teníamos casa propia y en la escuela tenían que cargarme en la silla de ruedas entre dos personas hasta el segundo y tercer piso, ya que no había elevador ni rampas de acceso. De esta manera, mediante becas y el apoyo de la universidad, de la Asociación de personas con discapacidad local y del gobierno municipal así como de muchas personas altruistas y amigos pude concluir mi preparación profesional, afortunadamente con buenas calificaciones.

Desde niña me gustó el dibujo y a los 16 años por primera vez dibujé con la boca, y entonces, aprendí a escribir. Continué dibujando y haciendo algunas cuantas pinturas, hasta que en el último año de la universidad me invitaron a ingresar como becaria a la Asociación de Artistas que pintan con la boca y con el pie, en la cual estoy como becaria desde 1998. Así, con mayor empeño seguí desarrollando mi capacidad artística con nuevos cursos en el Museo Regional, practicando en casa y de manera autodidacta, a la vez que presentaba algunas exposiciones en centros culturales y universidades, ganando en el año 2000 el Premio de la Plástica Ahomense con una obra al óleo.

El pertenecer a la Asociación me ha beneficiado no sólo con la beca económica que recibo para desarrollar esta actividad artística sino también como persona ya que he podido mejorar mi autoestima y poco a poco he ido adaptándome e incorporándome a la sociedad y a la vida con una actitud más positiva. Actualmente, además de pintar, trabajo coordinando un programa municipal de atención a personas con discapacidad en el gobierno municipal así es como he conseguido tener ya mi casa propia y un vehículo para mi transporte a mis actividades cotidianas. He recibido reconocimientos por mi desempeño artístico y laboral de parte de instituciones sociales y gubernamentales que han sido en lo personal muy significativos.

Hace 2 años que imparto un curso de pintura para personas con discapacidad, en especial a los que no lo pueden hacer con las manos, de los cuales, varios ya son becarios de la Asociación de Pintores. Hemos realizado varias exposiciones colectivas, con mucho éxito. El club de pintura lleva por nombre “ERICH STEGMANN”  en honor a nuestro fundador.

Vivo con mi esposo con el cual  hay un apoyo mutuo. Me casé y soy muy feliz. Me siento como cualquier otra persona, muy afortunada ya que he logrado con voluntad y esfuerzo superarme, pero sobretodo por la ayuda que Dios me ha dado a través de los seres humanos que me rodean. Sobre todo por el Sr. John Grepe, al cual agradeceré siempre toda su bondad.

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