A los pocos días de nacido me llevaron a vivir a Chinobampo, El Fuerte, Sinaloa y después a Agiabampo, Sonora, en donde estudié la escuela primaria. De ese lugar partimos a un pueblo llamado Bacorehuis, Ahome, Sinaloa donde estudié la secundaria y a la vez trabajaba como pescador y buzo. A los 14 años de edad regresamos a la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, lugar donde he vivido hasta la fecha.

Trabaje como albañil y a los 16 años me case con mi esposa Ana Luisa Sánchez R. con quien tuve la dicha de ser padre de 2 niñas y un niño.
Cuando tenía 27 años, el día 1 de mayo de 2002, mis trabajadores me pidieron permiso de salir temprano para jugar un partido de futbol y los lleve a la cancha. Me quede con ellos, ganaron el partido y nos fuimos a bañar a un canal. Al tirarme un clavado, me pegue en la cabeza y mis amigos me tuvieron que sacar, ya que al golpearme, me fracture las vértebras cervicales 3ra, 4ta y 5ta quedando mi médula espinal lesionada.

En el Seguro Social me operaron y estuve 2 meses hospitalizado. Después estuve un año en cama sin poderme mover. Actualmente ya me puedo sentar,  pero no muevo las piernas ni manos. El doctor me diagnosticó cuadriplejía.
Un día me visito Víctor, esposo de la profesora Lidia Cháidez, becaria de la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie, quien me invito a formar parte del taller de pintura que ella organiza, donde pintan con un pincel en la boca y me dio ánimo para seguir adelante, empezar una nueva vida y demostrarle a todos, sobre todo a mí mismo, que con esfuerzo y perseverancia podría superarme.

Asistí a sus clases y en realidad a mí siempre me había gustado la pintura y el dibujo, ahora soy feliz pintando con un propósito de vida.
Doy gracias a Dios por la nueva oportunidad que me da y por haberme puesto en mi camino a Víctor y Lilí. Ahora soy becario de la Asociación de Pintores y mi deseo es desarrollarme como artista profesional.

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