Araceli Gallardo Ibarra
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Pintora con la boca

Nací el 20 de noviembre de 1972 en la ciudad de Guasave, Sinaloa, México. Soy la novena de 10 hermanos, mi infancia la viví en un Rancho llamado San Rafael, Municipio de Guasave, crecí como una niña normal, terminé la escuela secundaria con buenas calificaciones.

A la edad de 13 años me empezaron síntomas de artritis reumatoide, después de varios estudios médicos y de visitar especialistas, me diagnosticaron artritis reumatoide juvenil. Como consecuencia de mi padecimiento, ya no pude seguir estudiando por estar en rehabilitación en diferentes tratamientos médicos. A la edad de 32 años falleció mi mamá, con quien yo vivía y me vine a vivir con mis hermanas a la ciudad de Los Mochis. Al cumplir 34 años decidí estudiar inglés y realice la carrera completa de 4 años. En general, me gusta tener independencia, así que decidí vivir sola en el Fracc. Residencial del Valle en la ciudad de Los Mochis. En ocasiones le rento un cuarto a una estudiante para que me haga compañía y por temporadas vivo en casa de alguna de mis hermanas, cuando no hay estudiantes.

A los 18 años de edad, ya tenía deformes mis manos. En una ocasión que tenía cita en un hospital, conocí a Víctor Bojórquez, esposo de la profesora Lidia de Jesús Cháidez. Víctor me invitó a tomar clases de pintura con la boca, lo cual me pareció muy bien, porque a mí me gustaba pintar cuando podía hacerlo con las manos… y en ese momento sentí que Dios me había mandado un ángel que me daba la oportunidad de hacer algo importante en mi vida.

A partir de enero de 2012 fui a mi primera clase y me sorprendió ver los cuadros tan bonitos de los estudiantes intermedios y avanzados y aunque pensé que yo no iba a poder, empecé a ir al curso de pintura y sigo asistiendo para convertirme en una artista profesional.

El aprender a pintar con la boca, me ha emocionado mucho, porque me doy cuenta de que puedo hacer algo que me gusta y me emociono más cuanto más aprendo y siento que tengo la facilidad para pintar. Voy a clases con la profesora Lidia de Jesús Cháidez 2 ó 3 veces por semana y eso me ha servido mucho para avanzar.

También me ayuda a compartir con otras personas y me hace olvidar mis problemas, porque cuando pinto se me olvidan mis dolores y tengo nuevos amigos, los cuales son muy agradables.

Mi sueño se ha cumplido, ahora soy becaria de la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie, me siento productiva y cuento con mi beca, para comprar el material necesario para seguir pintando y mejorar mi vida.

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